Descubre en imágenes la evolución de las úlceras por presión de estadio 1 a estadio 4

Una escara en el glúteo no se limita a lo que muestra la superficie cutánea. La profundidad real del daño tisular, la presencia de un despegamiento subcutáneo o de un contacto óseo escapan sistemáticamente a la observación fotográfica. Aquí abordamos la evolución de las escaras en el glúteo desde el estadio 1 hasta el estadio 4, haciendo hincapié en lo que la imagen revela y, sobre todo, en lo que oculta.

Protocolo de toma de fotografías estandarizado para el seguimiento de escaras en el glúteo

Una foto de una escara en el glúteo solo tiene valor clínico si respeta condiciones técnicas precisas. Demasiadas imágenes tomadas con un smartphone en luz artificial amarilla, con ángulos variables, hacen que cualquier comparación sea imposible de una semana a otra.

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Los criterios que ahora se consideran mínimos para un seguimiento útil a distancia son estrictos:

  • Distancia fija entre el objetivo y la herida, con una escala graduada colocada al mismo nivel que la lesión para permitir una medición fiable de las dimensiones
  • Luz fría difusa no direccional, que evita las sombras que distorsionan la apreciación de la profundidad y del color del lecho de la herida
  • Toma estrictamente perpendicular a la piel, sobre fondo neutro, para limitar las distorsiones geométricas

Sin estas condiciones, comparar dos fotos tomadas con una semana de diferencia equivale a comparar dos imágenes diferentes de una misma realidad. La impresión de mejora o empeoramiento puede ser un simple artefacto de iluminación.

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Recomendamos acoplar cada serie fotográfica a un registro estructurado: dimensiones medidas con la regla, descripción del lecho de la herida (porcentaje de tejido fibrinoso, necrótico, en brote), volumen de exudado, olor. Estos datos textuales compensan las limitaciones inherentes a la imagen.

Una guía visual que presente fotos de escaras en el glúteo de estadio 1 a 4 sigue siendo útil como referencia comparativa para los cuidadores, siempre que nunca se utilice como una herramienta de estadificación autónoma.

Enfermero aplicando un apósito hidrocoloide sobre una escara en el glúteo de un paciente anciano en una casa de cuidados

Escara en el glúteo estadio 1 y estadio 2: lo que la rojez no dice

En el estadio 1, la lesión se manifiesta por una rojez persistente que no se blanquea al presionar con el dedo. La piel permanece intacta. En una piel oscura, esta rojez puede adquirir un tono violáceo o marrón, dificultando notablemente la identificación en la foto.

La tentación es considerar este estadio como benigno. En realidad, la rojez indica una isquemia tisular ya establecida. La ausencia de ruptura cutánea no excluye un sufrimiento de las capas profundas. La palpación perilesional, imposible de evaluar en una imagen, aporta información determinante: induración, calor local, dolor provocado.

En el estadio 2, la pérdida de sustancia alcanza la dermis. La herida puede presentarse como una flictena serosa o una abrasión superficial. Visualmente, la distinción entre un estadio 2 y una dermatitis por humedad (lesión relacionada con la maceración) plantea regularmente problemas, incluso para cuidadores experimentados. La localización precisa en la zona de apoyo del glúteo, la forma y el contexto clínico orientan el diagnóstico más que la foto sola.

Estadio 3 y estadio 4: la profundidad invisible en una imagen

El estadio 3 marca el paso a una pérdida tisular completa que alcanza el hipodermis. La grasa subcutánea puede ser visible en el lecho de la herida, pero la fascia muscular permanece intacta. En una escara en el glúteo, el tejido adiposo, a veces abundante en esta zona, puede dar una impresión de cavidad moderada, mientras que el despegamiento subcutáneo se extiende mucho más allá de los bordes visibles.

Es precisamente en el estadio 3 donde la foto se vuelve más engañosa. La apertura cutánea, a veces estrecha, no refleja la extensión real de la bolsa subyacente. Solo un examen con sonda permite explorar la profundidad y la existencia de trayectos fistulosos.

Enfermera especializada consultando una tabla de evaluación de los estadios de escaras en un entorno hospitalario

En el estadio 4, la destrucción alcanza el músculo, el tendón o el hueso. En el glúteo, el contacto óseo con el sacro o el isquion indica un daño de estadio 4 y sugiere un riesgo de osteítis. La fotografía muestra una herida a menudo impresionante, con tejidos necróticos negros o estructuras anatómicas expuestas. En realidad, incluso en este estadio, la imagen frecuentemente subestima la gravedad: la necrosis puede cubrir y ocultar la profundidad real de la ulceración.

La SFFPC recordó durante las Jornadas de Cicatrización 2024 que la foto es solo una herramienta complementaria de teleseguimiento y nunca debe servir como base única para decidir un procedimiento invasivo como un desbridamiento quirúrgico o una antibioterapia intravenosa.

Evaluación fiable de una escara en el glúteo: más allá de la imagen

Una evaluación clínica estructurada combina sistemáticamente varias dimensiones que la fotografía no captura. Los retornos de campo en heridas y cicatrización convergen en un núcleo mínimo:

  • Palpación perilesional para detectar induración, fluctuación, crepitación subcutánea
  • Prueba con sonda para explorar la profundidad y buscar contacto óseo
  • Evaluación del dolor (espontáneo y provocado), del olor y del volumen de exudado
  • Consideración del contexto nutricional y de las comorbilidades (diabetes, arteriopatía) que modifican radicalmente el pronóstico de cicatrización

Un paciente desnutrido con una escara en el glúteo de estadio 3 puede tener un pronóstico más sombrío que un paciente bien nutrido con un estadio 4 localizado. La estadificación visual sola no permite esta jerarquización.

Seguimiento fotográfico en la práctica diaria

El seguimiento fotográfico mantiene toda su relevancia para objetivar la evolución en el tiempo, siempre que se respete el protocolo estandarizado y se integre en un expediente de cuidados completo. Tanto en instituciones como en el hogar, la serie de imágenes con fecha permite a los diferentes intervinientes compartir una base visual común.

La imagen documenta, no diagnostica. Observamos regularmente situaciones donde una imagen tranquilizadora oculta un empeoramiento profundo detectable únicamente mediante el examen físico. A la inversa, una escara visualmente impresionante en el estadio de detersión puede corresponder a una evolución favorable.

La estadificación de una escara en el glúteo sigue siendo un acto clínico global. Cualquier decisión terapéutica basada exclusivamente en una fotografía expone a errores de manejo cuyas consecuencias, a este nivel anatómico, pueden incluir complicaciones óseas difícilmente reversibles.

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